Perú decide entre dos proyectos de país: resultados oficiales e Ipsos muestran una elección al límite
- José Velásquez
- hace 1 día
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Perú vive una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia reciente. La segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez mantiene al país en vilo debido a una diferencia de apenas unas décimas porcentuales entre ambos candidatos, reflejo de una profunda división política, territorial e ideológica.

La jornada electoral del 7 de junio estuvo marcada por cambios constantes en la tendencia de los resultados. Mientras los sondeos a boca de urna favorecían inicialmente a Fujimori, el avance del escrutinio oficial mostró una recuperación progresiva de Sánchez gracias al voto procedente de regiones rurales y andinas.
El conteo rápido integral de Ipsos, realizado para la organización Transparencia con una muestra representativa nacional, otorgó a Roberto Sánchez el 50,3 % de los votos válidos, frente al 49,7 % de Keiko Fujimori, configurando un empate técnico debido al estrecho margen entre ambos aspirantes.
Por su parte, el escrutinio oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con aproximadamente el 94,2 % de las actas contabilizadas, registraba:
Candidato | Votos oficiales ONPE | Porcentaje ONPE | Conteo rápido Ipsos |
Roberto Sánchez | 8.814.800 | 50,04 % | 50,3 % |
Keiko Fujimori | 8.799.290 | 49,96 % | 49,7 % |
La diferencia oficial era de apenas 15.510 votos, equivalente a menos de una décima porcentual del total contabilizado.
Los resultados revelan dos países electorales claramente diferenciados. Fujimori obtuvo sus mejores desempeños en Lima Metropolitana y en varias zonas costeras urbanas, mientras que Sánchez logró amplias ventajas en regiones rurales de la sierra y parte del interior del país.
La división ya era evidente en el flash electoral difundido tras el cierre de las urnas. Ipsos reportó que Fujimori alcanzaba el 66,1 % en Lima, mientras Sánchez obtenía apenas el 33,9 % en la capital. En contraste, el candidato de izquierda registraba un respaldo del 59,1 % en el interior del país, frente al 43,9 % de su rival.
Durante las primeras horas del conteo oficial, Fujimori llegó a encabezar el escrutinio gracias a la rápida contabilización de mesas urbanas. Sin embargo, conforme ingresaron actas de zonas rurales, Sánchez comenzó a reducir la diferencia hasta pasar al frente por un estrecho margen. Con el 94 % de las actas procesadas, Sánchez alcanzó alrededor del 50,03 %, frente al 49,97 % de Fujimori, una diferencia cercana a los 11.000 votos.
La actual polarización tiene origen en la primera vuelta presidencial celebrada en abril. En aquella elección participaron 35 candidatos, evidenciando la fragmentación del sistema político peruano. Fujimori avanzó al balotaje con 17,19 % de los votos, mientras Sánchez obtuvo 12,03 %, lo que significa que más del 70 % del electorado apoyó otras opciones en la primera ronda.
Además, el próximo mandatario asumirá la conducción de un país que ha tenido ocho presidentes en la última década, situación que ha deteriorado la confianza ciudadana en las instituciones y convertido la gobernabilidad en uno de los principales desafíos del nuevo gobierno.
Aunque las tendencias favorecen ligeramente a Roberto Sánchez, las autoridades electorales han insistido en que el único resultado con validez jurídica será el emitido por la ONPE y posteriormente ratificado por el Jurado Nacional de Elecciones. Todavía faltan por contabilizar miles de actas y parte del voto emitido en el extranjero, históricamente más favorable a los sectores de centroderecha.
Más allá de quién resulte vencedor, la elección deja una conclusión clara: Perú continúa dividido prácticamente en mitades iguales entre dos proyectos políticos opuestos. El próximo presidente llegará al poder con un mandato estrecho y enfrentará el reto de reconstruir la estabilidad institucional, combatir la inseguridad y recuperar la confianza de una ciudadanía cansada de años de crisis política.




